domingo 31 de agosto de 2008

Ensayo sobre la ceguera - José Saramago


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Ensayo sobre la ceguera, Buenos Aires, Editorial Sol 90, traducción de Basilio Losada, 2003. Colección Premios Nobel.


“No le parece que tendríamos que comunicar al ministerio lo que está pasando, Por ahora me parece prematuro, piense en la alarma pública que causaría una noticia así, por todos los diablos, la ceguera no se pega, Tampoco la muerte se pega, y todos nos morimos”.


Ensayo sobre la ceguera, la novela escrita por el portugués José Saramago, es un thriller de la literatura contemporánea, una vez que estremece, emociona, te hace sentir compasión, te transmite la ironía, la solidaridad, el pánico y la desesperación.

El libro titulado originalmente Ensaio sobre a cegueira y publicado en 1995, muestra en una primera escena a un hombre en su carro esperando a que el semáforo cambie de rojo a verde para poder circular. Cuando esto sucede, los conductores desesperados que están detrás, comienzan a pitarle al ver que éste no arranca. Pronto, varios transeúntes se acercan al carro que pareciera estar varado y encuentran a un hombre que afirma estar ciego de repente. Uno de los curiosos decide llevarlo a su casa, a la del ciego, en donde lo deja para luego robarle el coche. En la noche llega la mujer del desdichado y lo lleva al oftalmólogo, donde el médico lo revisa descubriendo que sus ojos están completamente sanos. No transcurre mucho tiempo cuando el ladrón del carro sale a caminar un rato y queda ciego a los pocos segundos. Lo mismo le pasa al médico que revisó al enfermo. No es una ceguera normal, pues los ciegos ven negro y éstos se sienten en una piscina de leche con los ojos abiertos. La ceguera, por primera vez en la historia de la ficción, comienza a expandirse como una epidemia.


“Luego se volvió hacia donde sabía que estaba el espejo, esta vez no preguntó Qué será esto, no dijo Hay mil razones para que el cerebro se cierre, sólo extendió las manos hasta tocar el vidrio, sabía que su imagen estaba allí, mirándolo, la imagen lo veía a él, él no veía la imagen”.

Saramago usa un contundente juego de palabras que se esparcen dentro de la novela como una ironía negra que da lástima y provoca chiste. Maneja como de costumbre una escritura lineal entre las conversaciones y las narraciones, sin permitir que el lector se pierda entre una y otras, manteniendo la atención hasta la última frase de la narración que recientemente fue llevada al cine por el cineasta brasilero Fernando Meirelles, reconocido por El jardinero fiel y Ciudad de Dios.

La película que lleva por nombre Blindness y que fue el telón de apertura del Festival de Cannes 2008, Meirelles la había intentado reproducir en 1997, lo cual fue imposible bajo la negativa del propio Saramago.

Recomendamos leer el libro que cuenta con una exquisitez literaria, con múltiples descripciones, conversaciones desgarradoras, frases inteligentes y exuberantes, entre otros elementos que obviaría la versión de la pantalla grande.

Ensayo sobre la ceguera pertenece al grupo de libros que hay que leerse antes de morir, o antes de que la vejez o alguna enfermedad perniciosa e imprevista nos arrebate la visión y nos deje completamente ciegos.


“…había aprendido lo bastante para saber que la ceguera no se pega sólo por que un ciego mire a alguien que no lo es, la ceguera es una cuestión privada entre la persona y los ojos con que nació”.


“Calma, dijo el médico, en una epidemia no hay culpables, todos son víctimas”.

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